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Historias de Abolengos

Los abolengos son esas especies de herencias que pueden ser malditas, o también lo mejor que a un ser humano le puede suceder. Digamos: "Hijo de tal palo, tal astilla". En cierta medida muchos no quisieramos ser lo que somos, pero las historias de nuestros origenes nos obligan a ser lo que no queremos ser. Es cierto. Quién no pretende ser el mejor de lo mejor, y sin embargo para otros se es lo peor de lo peor. Bazofia. Sin uno propónerselo. En esas historias de los abolengos existen muchas. Hace algunos años, y sigo insistiendo y contando porque no hay forma de evitarlo, fui obligado a andar por las calles por cuenta de otros que con los años hasta ahora los he comenzado a entender. Una de las pocas clientes que nunca dejó de comprarme los productos que elaboraba me lo dijo: -Ud. lo que tiene es una familia de policías. Y disculparán la forma que lo digo, pues no se trata de éso. Ella se había dado cuenta que alrededor mío todo un conglomerado de personajes de calle, de c...

POR LAS CALLES DE CASIMBA(continuación 3)

Como a los quince(15) días sería víctima de un intento de ... No sé. Por toda la avenida sexta por unos meses estuve frecuentando aquel sector, y algunos años antes también lo había hecho. El Eduardo Santos. De joven, cuando estuve estudiando en el bachillerato de la univ.Nacional había vivido en el barrio el Progreso adonde fuí víctima del primer atraco callejero. Estaba muy joven.Casi niño. Y ahora despues de frecuentar esas calles de mecánicos y talleres, me había hecho cliente de un negocio nuevo adonde parece yo era conocido por éstos. Muy cerca de donde hay una imprenta famosa y adonde se hace el mantenimiento de carros a un organismo policial. Lo frecuentaba como digo por esos días. Allí también apareció un mecánico hablando chachara en la que contaba sus historias a sus amigos, y se me parecía a al dueño del perro que yo he dado en llamar, Damián, porque en realidad esixtió, y se parecía mucho al perro del maestro ajedrecista Clavijo. Quien me conto una historia en medio de mi ...

POR LAS CALLES DE CASIMBA(continuación2)

Si. Por la avenida sexta. Sin haber sido cliente consuitodinario de aquellos negocios que por allí pululan, gentes que antes había visto en el Capablanca, y en san Victorino, decidieron seguir con su cuentico de amedranamiento. Es muy facil. Ud. entra a uno de eso negocios, y desde el dueño o la dueña comienza con su historia. Su cuento era éste; Le hacían a uno creer que uno era lo que esos personajes duchos en mover sus lenguas con el poder suficiente como para que les creyeran, y hacerles decir y vociferar lo que en su momento querían. Digamos que a diario cambiaban con su historia en cualquiera de estos negocios. Yo para probarlo, porque somos tercos, entraba a uno y otro negocio, para comprobar que eran muy obedientes, y ese día como los niños en las escuelas, rtepiten lo que el profesor les dice. Valga un ejemplo. Salía de la Casa embrujada, y la vecina estaba esperándome y me decía: Don don, que Dios lo bendiga. Enseguida salía el Tolimita del frente, adonde antes vivíaaa un age...

POR LAS CALLES DE CASIMBA(continuación)

Para resumir, digamos que aquellas se convirtieron en un infierno muy partícular por cuenta de esas marcas que yo llamo de policía, pero que en realidad uno lo que está es marcado por particulares en donde para satisfacer sus apetitos personales utilizan esa vasta red de información, en la que aparecen a hacer su ley personal hasta los lustrabotas, los vendedores de periódicos, los bobos, los vividores de lo ajeno, los pervertidos sociales en ese mundo nauseabundo en el que los mercaderes de la muerte hacen su agosto, mientras el cual más de uno se burla o se ríe como un patán en su propia casa. Es lo peor a lo que el hombre puede llegar, porque en ese torbellino que el que se termina con una persona ida de la cabeza, muerta en alguna circunstancia que aparenta ser no más que la decisión de la persona perseguida y hostigada, cuando en realidad es producto de estos infames que trabajan por cuenta de otros más perspicaces, en el que todos los días cambian con sus informantes lo que tiene...

POR LAS CALLES DE CASIMBA

Por esa calles que anduvo Casimba, el autor fue víctima de innumerables atracos, e incluso de intentos(eso creo) de asesinato. Calles que conocí desde muy jóven, aunque no siempe viví en Bogotá, pero que por haber llegado a los 17 años a estudiar en el bachillerato de la Univ. Nal. le sucedieron tantas cosas en donde según parece, y ahora lo confirma la experiencia de la vida después que me enloquecieron estos personajes que aunque parecen de ley, solamente le dejan a uno ese sin sabor de que se fue objeto de esas marcas siniestras que ya he hablado en estos blogs, a pesar que el que lo dice no pretende ser un santo, pero tampoco es uno de esos que frecuentemente utilizan aquellos que se vanaglorean de utilizar a incautos o pusilámines que rayan casi en la delincuencia por sus vicios, para que si algo le sucede a uno, fue que yo no fuí; cuando en realidad lo que hay son intereses económicos o personales. Se parecen más bien, y por desgracia, a aquellos que se confunden entre la ley del...

CASIMBA(continuación 2)

La historia de esta perrita es muy sencilla. Según su dueña se la encontró por la décima con décima en una de esas salidas que hacía muy temprano de la mañana, toda feita y sucia como lo son todas estas especies que no tienen un amo conocido, y que a fuerza de su sobrevivencia se consiguen su comida peleándose con otros de sus congéneres. Al ver su futura dueña que se apegó a la amistad que le brindaba con un mendrugo de pan que siempre tenía como costumbre para repartir entre las palomitas, o ha todas estas especies abandonadas en el frío cemento de esta urbe, decidió llevársela para la tienda que todavía tiene por la avenida sexta donde la cuidó y creció como todos los animales que reciben el cariño y el cuidado consabido de sus amos. Allí creció e hizo su historia alrededor de todos los peatones y clientes de su establecimiento. Y sin embargo, así como la conoció deambulando por las calles, ésta se perdía durante días y meses para regresar de nuevo adonde la cuidaban fielmente. Su c...

CASIMBA (continuación)

En esta caseta sus dueños expendían la fritanga que no había conseguido a donde Ernesto. Como era tarde de la noche, y a sabiendas que en la casa no había comida porque estaba solo ya que la tía con la que vivía permanecía más en ibagué que en Bogotá, y yo que ya no tenía el dilema de ir obligatoriamente hasta la casa a prepararle la comida a Muñeco(un perrito que nos acompañó más de 10años) y que murió de viejo; decidí que era el momento de comer. No tenía como costumbre en comer en negocios desconocidos, y en especial en aquellos de "Coma parado, y siga su camino" como los que ahora consumen hamburguesas en las calles, pero tenía hambre. Estaba en esas, y aunque no lle había prestado atención, un perrito pequeño de esos de la calle, moviendo alegremente su cola me invitaba a que compartiera con él su comida. Aquel perrito me había seguido por más de cuatro cuadras desde antes de pasar la avenida Caracas, como si yo fuera su amo. Me llamó la atención, y aunque le dí la frita...

Casimba

No me va a creer. Esta es la historia de una perra. Es el pretexto para poder contar la historia de los abolengos. Yo no sé si el que lea ésto valora la vida de los animales, y en este caso la historia de una de las especies que durante miles de años ha acompañado al hombre en su lucha por la sobrevivencia. Casimba era una perrita que cuando ud. entraba a un negocio de una señora, ella como buena rebuscadora de la calle, se le acercaba y lo intimaba a que tenía que darle algo de comer. Ya sea un mendrugo de pan o un pedazo de salchichón. Se le acercaba y lo olfateaba como si estuviera tratando de descifrar quién era el que había llegado al establecimiento de su dueña, y y si su olfato la convencía que podía pedirle lo que quería, comenzaba a moverle la cola, a gemir, y a colocarle una de sus patas delanteras sobre las piernas, y en esa posición se quedaba hasta que lograra su cometido. Un pan, o un pedazo de salchichón. Su dueña lo sabía. Y para casimba su olfato le decía que con este ...

Las irrealidades de lo absurdo

Películas como "Tarde de perros" con Al Pacino, o "Perdidos en la noche" con John Voight y Dustin Hofman, nos parecen tan irreales que solo en el absurdo de los imaginarios de Ionesco, podemos intuir que en las grandes urbes la desesperanza y la crudeza del individualismo en una sociedad como la que vivimos no son meras fantasías; y lo que nos narra "El padrino" de Mario Puzo, tan solo lo podemos suponer basados en lo que nos han dicho los medios de comunicación sobre la Cosa Nostra. O porqué no 1900 de Scorsee con Robert de Niro. Pero retrotraigamonos a nuestra juventud en los años como en el caso mío yo era un colegial que iba frecuentemente a la casa de Germán T a estudiar, adonde por debajo de las bases de las casas de los vecinos el padre Hidrobo se les metía en su obsecada labor de constructor como si así pudiera prolongar su existencia. Más allá de la realidad. Tal vez su propia historia. En una enramada del patio de ésta, nos poníamos a hacer las t...

Más de la misma saga

Estos mundos más que irreales se parecen al del absurdo como el de "las sillas" de Ionesco. Tal vez entre los dos pueda existir una diferencia muy sutil porque la realidad es tan absurda que compararla con la obra de éste dramaturgo pareciera que no lo fuera. Los imaginarios del autor son tan incomprensibles que muy probablemente el espectador desprevenido que entrara a verla no la entendería. Así me pasó hace muchos años, cuando estaba joven. No la entendí en su momento. En la mitad de la función me retiré, mientras la mayoría de los que asistieron se quedaron. Son obras que uno no entiende en su momento, pero que con el tiempo la vida nos va enseñando muchas cosas, que aunque parecían inverosímiles, ahora son realidades. Reza un adagio popular"Que el hombre en sus dificultades, conoce a sus amigos". Recién operado de la columna vertebral aunque estaba en un estado mental muy parecido al del que nos describen los cristianos, ni en el cielo ni en el infierno; sino m...

De la misma saga

Y que tal que ud. se despierte convertido en un escarabajo o en cualquier otra cosa como en el caso de Gregorio Samsa(?) en "la Metamorfosis" de kafka. A mi me ha pasado muchas veces. Creo que a muchos. Nos sentimos desvalidos ante la vida, y muchas veces podemos terminar en esos mundos irreales en los que cualquiera es más que uno. O porqué no en "Nuestro hombre en la Habana" de Graham Green en la que un vendedor de ventiladores que llega precisamente a hacer un extraño trabajo de inteligencia, nos recrea ese mundo matando cucarachas en las noches en medio de ese calor tropical de una isla en el caribe, aunque pueda que esto último lo haya leido en otra obra de ficción . Mundos novelescos en los que no sabemos si son realidades de sus autores, o solo meras historias para congratularnos con nuestros espíritus. Y todavía no sabemos si por esa novela de Graham Green fue la que motivó para que muchos lo hubieran concebido como uno de esos escritores que pudieron servir...

De avalanchas y otras histortias de juventud

Hace poco hubo un temblor que tal vez ha sido el de los más fuertes de los últimos años, y el cual sentimos los que vivimos en Bogotá de tal manera que muchas edificaciones sufrieron fuertes daños en sus estructuras. Acababa de salir a la calle rumbo a la búsqueda de la sobrevivencia económica. Un día soleado y quemante con el cielo hermosamente azul. Afortunadamente y a pesar que durante todos estos años mis supuestos perseguidores, no habían descanzado de sus felaces artimañas para desbordarlo a uno de la realidad. Iba por el Bravo Paez. Un barrio como todos los que tiene Bogotá en donde además de haber comercio afluyen los peatones y vecinos por razones indistintas, pero que nos hace sentir que estamos en esta urbe por alguna circunstancia de la vida. Como que para la mayoría de los colombianos esta es la panacea. Iba como digo, pensando a dónde dirigirme; cuando el bullicio y el alboroto del desconcierto de los transeúntes y sus habitantes se abalanzaron a la calle asustados mientr...

CELADA QUASI MORTAL?

En el año que fuimos detenidos con el amigo del que venía hablando, frecuentemente iba a saludar a otros con los que estudiamos en Ibagué. Germán T. y Carlos M. La mamá del primero, doña Rosa, era una señora muy sugestionada. Pensaba en esa época que la iban a secuestrar o que la querían robar. Dos chapas macizas, con su correspondiente timbre de alarma la defendían de los delincuentes en su apartamento de la 45, muy cerca de la universidad Nacional. Allí se había instalado con su hijo, quien además tenía una hermana abogada de la univ. Externado de Colombia, y otro veterinario de la univ. del Tolima. Como toda madre, el hijo menor era el el más favorecido, pero para la época que yo estoy contando ella hacía poco había muerto en un accidente de tránsito cuando iban para Ibagué, con Germán conduciendo el Simca que era el carro más popular en esos años. Sufrieron un accidente. Ella se despertó en el hospital, y del susto se murió. Un infarto. Según entiendo, pues a mí me contaron siempre...

CELADAS ANTIGUAS

Cuando nos detuvieron con el amigo en aquel organismo de seguridad, y que quedaba justo al frente del colegio a donde yo estudiaba(Colegio Julio César García del Bachillerato de la univ. Gran Colombia), mí papá había insistido de que estudiara allí en nocturna. En ese año había estado en otras oficinas que habían por la décima, acompañando a Miguel A. adonde una tía de él . Años después, y como dije, uno de los que nos detuvo vivía cerca de primorov. Un primo, que según decía era como mi hermano, y a la vuelta de los años, más bien ese era su cuento, porque muchas cosas me pasaron, y creo que lo sabía muy bien. Esos extraños trabajos sicológicos. Hoy trabaja con la registraduría. Por lo menos, por mi intermedio, se consiguió la aprobación de un préstamo, para la consecución de una casa, y claro que en agradecimiento me pagó de otra manera . Los autistas somos como niños. Y sin contar con que me enloquecieron. Venía de Ibagué y acababa de perder el último año en San Simón. Colegio funda...